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El caserío se dispone en la llanura del valle, en una zona recorrida por múltiples arroyuelos, que unas veces se encuentran entubados mientras otras discurren a través de pequeños canales a ras del pavimento. El entramado urbano se articula a partir de una calle principal, larga y ancha, que desde el acceso al pueblo toma la dirección del río. A esta gran calle confluyen el resto de arterias, transversales o paralelas a ella, siempre más cortas, además de otra que delimita el casco urbano por su zona oriental. En la actualidad, las nuevas construcciones tienden a situarse a ambos lados de la carretera local, convirtiéndola en un nuevo eje urbanístico. Los nuevos usos agrícolas, las recientes remodelaciones y edificaciones han “modernizado” de forma considerable el aspecto de la localidad, eliminando casi completamente los modelos urbanísticos y de vivienda tradicional ( de corral delantero y levantada en adobe). ENTORNOS NATURALES Las riberas o acequias de riego, cuyo origen se remontaría según algunos investigadores a la Alta Edad Media, son regidas por la actual Comunidad de Regantes de las Vegas de Saldaña y Carrión. Por el término municipal de Barrios discurren las riberas de Matazorita y Perihonda ( ésta con toma de la primera), reguladas por una serie de ordenanzas y reglamentos que parecen remontarse cuando menos al siglo XVI, como parte de una amplia red de acequias destinadas a la puesta en regadío de esta vega, y que a la vez alimentaban a toda una serie de molinos. A la importancia económica y cultural de estas riberas, hay que añadir su valor ecológico, pues con los nuevos usos agrícolas han desaparecido los antiguos sotos, linderos y arroyos, convirtiéndolas en un auténtico corredor en el que encuentra refugio una amplia variedad de especies animales y vegetales. Este tramo es tal vez uno de los mejores conservados de todo el recorrido. Ya las antiguas ordenanzas recogían la necesidad de plantar álamos y sauces en sus orillas, no sólo para proteger estas obras sino también para ennoblecerlas. Hoy en buena parte de su recorrido abundan estas especies, además de chopos, alisos y olmos, que aunque en su mayor parte presentan un porte arbustivo en algunos sectores adquieren mayor tamaño ( sobre todo en torno a los molinos). Entre estas especies crecen abundantes zarzas, majuelos, rosales silvestres y saúcos, donde se cobija una gran variedad de animales, como peces (truchas, gobios, bermejuelas, cachos,...), mamíferos (zorros, ratas de agua, gatos monteses,...), etc. ZONAS DE INTERÉS LOS MOLINOS DE LAS RIBERAS De los cuatro existentes a mediados del siglo XIX no resta más que dos, ambos sobre el cauce de Matazorita. El más próximo al pueblo, junto a la pista que se dirige al río, es conocido como Molino de Arriba. Se trata de un antiguo molino harinero, con tres piedras ( al que se incorporaría más tarde una serrería), del que se conserva el edificio principal, de adobe con entramado de madera, y algunas dependencias anexas de adobe y ladrillo ( vivienda y almacenes). En su interior se alberga parte de la maquinaria que era movida por la fuerza del agua. El segundo, aguas arriba, denominado Molino de Matazorita, fue también harinero, de tres piedras, y contó a posteriori con una sierra mecánica . Levantado casi totalmente en ladrillo, mantiene toda la estructura principal, incluida la maquinaria de molienda, y actualmente se ha rehabilitado como casa de turismo rural.
ARQUITECTURA/ URBANISMO
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