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YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS En el pago de Santa Eugenia, 1100 metros al sur de la localidad, se vienen produciendo hallazgos de restos de cerámica domésticas y materiales de construcción pertenecientes tal vez al despoblado de Santovenia, conocido a través de la bibliografía. También en el pago de la Aldea, un kilómetro al noreste de Quintana, son frecuentes los hallazgos de cerámicas domésticas y materiales de construcción que vienen relacionándose en la tradición popular con restos del despoblado del mismo nombre, citado bibliográficamente. NOTAS BIBLIOGRÁFICAS La repoblación de la comarca se consolida desde mediados del IX ( reinados de Ordoño I y Alfonso III ) tras la ocupación de León y la expansión del Condado de Saldaña. En un diploma de Ramiro II del año 950 a favor del monasterio de Sahún, figura la donación de un soto cercano a Quintana de Orvetos, población que algunos autores identifican con la actual Quintana. Este territorio era de realengo ala haber sido dadas ala monarca por Iunez Mohomatelh, tendente de esos lugares y acaso también su primer poblador. Posteriormente formarán parte del Señorío de Saldaña, que desde fines del XV y hasta el siglo XIX estará vinculado a la Casa de los Duques del Infantado. En 1826 Sebastián Miñano cita una población de 30 vecinos ó 133 habitantes, una parroquia, un posito, un molino harinero, un batán y un molino de aceite de linaza. Entre 1845-1850 Pascual Madoz enumera 46 casas con 23 vecinos ó 120 almas. El pueblo tenía una escuela ( 25 alumnos), una iglesia (San Justo), un molino harinero y un molino de aceite de linaza. En sus tierras se cultivaban trigo, cebada, avena, centeno, lentejas, garbanzos, alubias, yeros y lino. Entre el ganado destacaban el lanar, caballar, vacuno y de cerda. Se cazaban liebres, perdices u otras aves y se pescaban luinas y otros pececitos. ENTORNOS NATURALES Las riberas o acequias de riego: Sus orígenes se remontarían según algunos autores a la Alta Edad Media y hoy se encuentran regidas por la actual Comunidad de Regantes de las Vegas de Saldaña y Carrión. Por el término municipal de Quintanadiez discurre un corto tramo del Río Nuevo o de Los Molledos ( que nace de la acequia de Matazorita en Santa Olaja de la Vega y desagua en la de la Perihonda en Villacuende) y de la ribera de la Perihonda ( con toma en el río Carrión en Poza de la Vega y con desagüe en el mismo río ya en Villoldo). Las ordenanzas por las que se regulaba el Río Nuevo datan de 1510, aunque el privilegio de concesión de aguas fue hecho por el Duque del Infantado en 1506, ante la petición de sus vasallos de la Vega de Saldaña, mientras que las de la Perihonda son al menos de 1562 y confirmadas por Felipe II en 1567. A su importancia económica y cultural hay que añadir su valor ecológico, pues con los nuevos usos agrícolas han desaparecido los antiguos sotos, linderos y arroyos, convirtiéndolas en un auténtico corredor en el que se encuentra refugio una amplia variedad de especies animales y vegetales. Ya sus ordenanzas recogían la necesidad de plantar álamos y sauces en sus orillas, no sólo para proteger estas obras sino también para ennoblecerlas. Hoy en buena parte de su recorrido abundan estas especies, además de los chopos, alisos y olmos, que aunque en su mayor parte presentan un porte arbustivo en algunos sectores adquieren mayor tamaño. Entre estas especies crecen abundantes zarzas, majuelos, rosales silvestres, saúcos, lúpulo, yezgo y dulcamaras, donde viven y se alimentan una gran variedad de animales, como peces (truchas, gobios, bermejuelas, bogas y barbos), aves ( cigüeñas, garzas, mirlos, zorzales, ruiseñores,....), mamíferos (zorros, ratas de agua, gastos monteses,....) etc. Esta ribera que nace en Poza de la Vega, alimenta, junto con el Río Nuevo, la mayor parte de los regadíos de Quintanadiez y constituye un auténtico corredor ecológico al servir de refugio a la flora y fauna autóctonas. Además, tradicionalmente sus aguas sirvieron de fuerza motriz para toda una serie de molinos de harina y aceite de linaza entre los que se encuentra éste de Quintana, emplazado sobre un ramal de la primera, instalación posteriormente reformada y hoy vivienda particular anexa a una fábrica de piensos. Se sitúa junto a la población, por lo que el acceso se realiza por la calle del mismo nombre. Al menos en parte las riberas pueden ser también cómodamente recorridas a través de los caminos que se aproximan a ellas o incluso las bordean.
HISTORIA
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Ayuntamiento de Villaluenga de la Vega
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