EL MONASTERIO DE VALCAVADO
La falta de documentación propia del Monasterio
nos impide conocer con exactitud los detalles de la fecha de su fundación,
la identidad de las personas que lo fundaron, así como la advocación
propia del mismo al que siempre se le ha conocido como “Monasterio
de Valcavado” o simplemente “Valcavado”.
Solamente por los datos hallados en las Colecciones Diplomáticas
de otros monasterios como el de San Facundo de Sahagún, San Zoilo
de Carrión o Santo Toribio de Liébana, conservadas en diversos
archivos podemos presuponer que nuestro monasterio fue fundado en el 2º
cuarto del siglo X, poco después de que se produjeran los asentamientos
de las grandes inmigraciones mozárabes venidas del Al-Andalus, y
de los montañeses bajados de las montañas lebaniegas y que
repoblaron toda la vega saldañesa y la meseta somontana.
Documentos hay, carentes de toda garantía de fidelidad, aunque defendidos por algún cronista del siglo XVI como el benedictino Gregorio de Argáiz que afirman que fue fundado en el siglo VII, más concretamente en el año 641 en tiempo de Chindasvinto bajo la regla de San Benito. Tal afirmación la hallamos en el Cronicón Hispalense o de Hauberto que dice textualmente:
“Año 641. In valle dicto Cavato, prope Pisorgium, constructum est monasterium benedictinum in quo multos annos episcopi Palentini, tempore maurorum, permanserunt”.
“Año 641. En el valle llamado Cavado, cerca del Pisuerga, fue construido un monasterio benedictino, en el cual permanecieron por muchos años los obispos palentinos”.
A parte de la evidente confusión del Carrión con el Pisuerga, no parece que sea cierto ni la fundación del monasterio en la fecha indicada, ni su pertenencia a la orden de San Benito, ni tampoco la permanencia en el mismo de los obispos palentinos cuando Palencia fue invadida y arrasada por los moros y su sede episcopal desaparecida.
Sabido es que el hermoso códice de Valcavado, conservado hoy día como preciada joya en la biblioteca universitaria del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, copiado con hermosa letra visigótica e iluminado con abundantes ilustraciones figurativas por el monje Oveco, cuyo brazo derecho se conserva en la ermita de la Virgen del Valle de Saldaña, fue acabado y dado a conocer a todos los habitantes del entorno al monasterio en el año 970 después de tres meses de arduo trabajo como el propio Oveco nos dice en el mismo códice:
“In nomine Domini Nostri Ihesu Christi. Initiatus est liber iste Apocalipsis Iohannnis VI Idus Iunius et finibit Exaratus VI Idus septembris Sub era VIII. Deo gratias. Amen”.
“En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo
este libro sobre el Apocalipsis de San Juan fue comenzado los Idus de junio
y acabado los Idus de septiembre en la Era VIII. Gracias a Dios. Amén”.
Las fechas corresponden, pues, al 8 de junio y 8 de septiembre del año
970.
Teniendo en cuenta que para realizar una obra de tal envergadura el monasterio había de tener un escritorio perfectamente dotado, un potencial económico considerable y Oveco habría tenido que hacerse con el material adecuado, visitar los escritorios de los monasterios vecinos y conseguir un ejemplar del libro de Beato para hacer la copia, parece lógico pensar que el monasterio llevase funcionando ya algún tiempo y por lo tanto su fundación tuviese lugar en la 1ª mitad del siglo X.
La carencia total de documentación referida
a su fundación nos impide también
conocer quiénes fueron sus fundadores y cuál fue la titulación
del monasterio.
Por las circunstancias históricas que rodean el momento de su fundación,
las características artísticas de las ilustraciones que adornan
la obra de Oveco con muchos elementos mozárabes y los testimonios
de algunos estudiosos como G. Menéndez Pidal quien refiriéndose
al monasterio dice:
“el viejo monasterio mozárabe de Valcavado fue desmantelado
en el siglo XVIII y partes suyas sirvieron para construir la iglesia de
Valcavadillo aguas arriba del Carrión”.
Hemos de suponer que fuera levantado por inmigrantes mozárabes quienes
huyendo de la represión musulmana se refugiaron en las tierras del
norte.
Tampoco conocemos cuál fue su advocación
original, si bien algunos como Gregorio de Argáiz no dudan en atribuirle
el nombre de “Nuestra Señora” o el de “Santa María”
o “San Andrés” que le otorgan otros. Lo cierto es que
en la documentación que poseemos de otros cenobios se nos presenta
siempre con el nombre de “Monasterio de Valcavado” o simplemente
“Valcavado”.
Así en la donación que City Velázquez y su esposa Sancha
García hacen al monasterio, en el año 1087, de los bienes
que poseen en Gabiños y otros lugares legaban sus bienes “al
abad de Valcavado” y a los “clérigos de Valcavado”.
En la permuta que el rey Alfonso VIII hace con el monasterio de San Zoilo
de Carrión en 1179 dice textualmente “dono in concubium Valcavado
cum suo monasterio”.
Finalmente en el inventario de propiedades que, por orden del Prior de San
Zoilo, se hace para comprobar la hacienda que tenía el monasterio
dice “Todo Valcavado con la iglesia y sus pertenencias”.
Respecto a su ubicación no cabe duda que se asentó en la margen izquierda del río Carrión, a unos 500 m, de su orilla, hacia la mitad de la ladera arcillosa que sube desde el río a la meseta, a escasos metros de un arroyuelo que discurre en su parte norte, a un Km. Y medio al sur de Valcavadillo y z unos 500 m, al norte del camino de Valdavida.
Hubo quien pensó que se hallaba en la margen derecha del río dado que en ese lugar correspondiente al territorio de Barrios de la Vega hubo una finca, hoy deformada por la concentración parcelaria, con el mismo nombre del monasterio “Valcavado” y que debió ser en sus comienzos una tierra desbrozada por los propios monjes y cultivada por ellos mismos.
Hasta no hace mucho tiempo, vecinos de la comarca habían podido contemplar la existencia de seis u ocho tumbas en el lugar de asentamiento del monasterio correspondientes, quizá, a personajes conocidos en la zona como City Velázquez y su esposa Sancha quienes pidieron ser enterrados en dicho monasterio. Aún, hoy día, puede verse, aunque con mucha dificultad debido a la espesa vegetación de zarzas, espinos y zalces que la ocultan una tumba con parte de su osamenta junto a un pequeño trozo de muro.
A este respecto ordena Bartolomé Santos de Risoba, obispo de León, en una visita pastoral hecha en 1634 a la iglesia de Valcavado que aún se conservaba que “se cuide mucho de su reparo y decencia, por ser templo tan antiguo y donde es tradición que están enterrados muchos cuerpos de personas de santa vida y opinión”.
No hay duda de la existencia de este nuestro monasterio de Valcavado, de su asentamiento en el lugar indicado y de la influencia que tuvo en todos los pueblos de la zona de toda la fértil vega de Saldaña tanto en lo religioso como en lo cultural y económico.
Hecho que queda atestiguado por la información que sobre el monasterio nos han legado autores como los grandes cronistas de los siglos XVI y XVII, entre ellos Antonio Yepes que durante tres años vivió en San Zoilo, o Ambrosio de Morales quien dice: “Valcavado, aunque no me consta que haya sido un monasterio rico y poderoso, pero fue muy calificado en tierra de Saldaña y autorizado con el cuerpo de San Beato, compañero de San Etereo.
Aún se conserva en la toponimia local los nombres de dos tierras que nos recuerdan el origen del monasterio: una de ellas es la ya mencionada de “Valcavado” en el territorio de Barrios de la Vega y la otra en el término municipal de Villaluenga de la Vega en su parte meridional, junto a la carretera que va de este municipio a Saldaña, convertida hoy en granja agrícola y que se la conoce como “El Monasterio” por haber pertenecido al mismo.
Reste decir que de las numerosas copias que se hicieron del famoso libro del monje lebanense Beato sobre el “ Apocalipsis de San Juan y las Profecías de Daniel”, casi todas ellas en Castilla-León, tan sólo el Beato de Valcavado, conocido también como el Beato de Valladolid, se conserva en la comunidad castellano-leonesa; los demás se hallan custodiados en bibliotecas o museos de diversos lugares: Madrid, París, Manchester, Nueva-York; tal como es el caso del de la Seo de Urgel y Lérida que, aunque hechos en aquel entonces reino de León se encuentran hoy día en sendas poblaciones.
Gracias al códice de Oveco, perteneciente a un ciclo cultural de España llamado “los Beatos” y del que formó parte como uno de los primeros ejemplares conservados del mismo, hoy podemos hallar el vocablo “Valcavado” en numerosos diccionarios y enciclopedias que se precien, y cantidad de estudiosos nacionales y extranjeros han dedicado sus esfuerzos a descubrir lo que los avatares del tiempo nos han tenido y siguen teniendo ocultado.
Documento enviado por: FELIX CALLEJA LERONES
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